Esto Solo Puede Mejorar

Desarrollo Personal con Raquel Rodríguez

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Persistencia

 

¿Qué es la persistencia? Es terminar lo que uno empieza, persistir en una actividad aunque existan obstáculos, es obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito.

  • Para mejorar tu perseverancia: Incluye algo en tu vida que quieras que se convierta en un hábito, puede ser alguna acción concreta como salir a caminar media hora al día o leer quince minutos antes de dormir en la cama. Y una vez elegido, hazlo durante 21 días seguidos.
  • Para equilibrar la perseverancia: Antes de abandonar el esfuerzo en una acción que estés realizando, piensa si podrías esforzarte más tiempo o aumentar su ritmo, o si por el contrario te sientes cansado para continuar con esa acción. Y teniendo en cuenta esa valoración subjetiva, de estar infra o supra-esforzándote, ajusta tu comportamiento.
  • Para bajar el volumen de la perseverancia: Cuando lleves mucho tiempo dando oportunidades o manteniendo relaciones con personas que no te hacen sentir bien o que sientes que ya no te aportan lo que desearías, proponte alejarte de ellas un tiempo y decidir con perspectiva si merece la pena mantener algo que puede que no te esté compensando en cuanto a su balance emocional.

Raquel Rodríguez

Perseverancia para llegar lejos

Mayo florido y hermoso. Mucho trabajo floreciendo y muchas ganas de que esas flores se conviertan en frutos y me los pueda comer durante el verano junto a un granizado de limón. Felicidad: 70%

Querido diario de fortalezas, de ahora en adelante, “Forti”:

Practicar la persistencia ha sido un tema de fuerza de voluntad, como no es de extrañar.

Me levanté sin saber que reto ponerme, salí a comprar el pan, parece que el objetivo de ponerme a dieta no me apetecía este año, aunque desde que tengo uso de razón he querido adelgazar tres kilos y tener un cuerpo atlético. Entonces me crucé con una marea de mujeres, llevaban una camiseta rosa donde ponía “carrera de la mujer”, me quedé en la puerta de la panadería de pié viéndolas pasar, parecían heroínas anónimas, muchas sonreían y llevaban un brillo especial en su rostro (puede que fuese debido al sudor). Me resultaron tan inspiradoras que me dije: “Felicidad, a ver si haces más deporte”, y según pasaban los minutos y las mujeres esto se convirtió en: “el año próximo yo estaré entre ellas.”

Genial, había encontrado un reto o el reto me había encontrado a mí.

Pronto caí en que hacer más deporte, en general, es muy abstracto, entendí que necesitaba un plan si quería correr algunos kilómetros seguidos de aquí un año. Me ha costado mucho concretar pero lo he conseguido: “saldré a correr o andar deprisa (recordemos que me ahogo cuando corro para coger el autobús) de lunes a jueves, cuando vuelva de trabajar antes de tumbarme en el sofá, durante media hora”. Lo bueno de ponerse un objetivo concreto y medible es que, al menos, sabes si lo estás cumpliendo o no.

Y bien, el lunes salí por primera vez, en algún lugar leí una vez que si haces algo durante 21 días has creado un hábito, y los hábitos crean el carácter y el carácter el destino. Allá iba, disfrazada de corredora, con zapatillas y cascos de música, parecía una profesional. Había bastante gente igual, parece que cuando uno decide hacer algo, todo el mundo lo venía haciendo desde antes.

En fin, había llegado el momento, empecé a correr… en la esquina del parque me dio flato, me reí de mi misma, hice como que estiraba para recuperarme y volví a empezar corriendo mucho más despacio, me adelantó un chico andando deprisa, ¿era eso posible? Me daba igual, solamente era el primer día y yo iba a estar en esa carrera el año próximo. Me imaginé con mi camiseta rosa pasando por aquella panadería con ese brillo especial en  mi cara y seguí adelante.

El martes y el miércoles continué con mi estilo de correr “a cámara lenta” 15 minutos y caminar otros 15 rápido. El jueves llovió pero pensé, “no hay situación atmosférica que me detenga” y salí de nuevo. Y ahora me toca descansar.

Estoy muy entusiasmada esta semana con la persistencia y los resultados que puede tener en mi vida.

Puede que no fuera una casualidad cruzarme con aquella marea rosa, o incluso puede que no fuera cuestión de suerte leerme aquel artículo sobre fortalezas.

Ya sabes, el universo se configura a tu favor aunque a veces no lo parezca.

Raquel Rodríguez

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