Esto Solo Puede Mejorar

Desarrollo Personal con Raquel Rodríguez

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The end


Diciembre 2015. Felicidad: 100% agradecida de corazón.

Hace mucho tiempo que estaba esperando este momento. Y soy afortunada de haber llegado hasta aquí. Hoy acaba la etapa de dos años que empezamos tú y yo, en diciembre de 2013, cuando me propuse poner en uso mis fortalezas como se deben hacer las grandes empresas, paso a paso, focalizando mi atención en una cosa cada vez.

Tú has seguido estando ahí para recibir lo que yo escribía en tus páginas y yo… en fin, yo he llevado a cabo hasta el final esta pequeña aventura. Juntos hemos llegado al fin.

Ha sido un viaje bonito, -que digo bonito- … ¡magnífico! A través de las cosas buenas del ser humano que también están en mi (¡es lo bueno de ser humana! -con todo lo general y particular que ello conlleva-). Y no he encontrado una manera mejor de finalizarlo que poniendo en uso la gratitud, que es una gran fortaleza.

Yo siempre he sido una persona muy agradecida y creo que, de algún modo, eso ha marcado una diferencia importante en mi bienestar. Cuando uno agradece lo que tiene, es porque lo ama y cuando uno ama lo que tiene, se siente afortunado y lleno de abundancia, lo cual es una experiencia subjetiva (excepto con los zapatos que tengo una abundancia objetiva).

Y sin más rodeos ni preámbulos, paso a la tarea importante de hoy que es agradecer: gracias por estar ahí, en blanco, dejándome meter mis ideas en tus páginas, silenciosas, receptivas y abiertas. Son ideas que han mostrado una parte del mundo que desconocías hasta ahora: mi visión y mis aprendizajes. Ha sido estupendo compartir contigo mis pequeñas reflexiones y mis grandes propósitos. Me he ido fortaleciendo progresivamente gracias a este ejercicio, he llegado a la meta pero sobretodo he disfrutado del camino. Seguramente el camino es la meta y me doy cuenta ahora.

¿Y ahora qué? ¿Nos despedimos sin más? Ahora quiero empezar un nuevo viaje con todas estas nuevas herramientas que llevo en mi mochila, estas nuevas cartas que sumo a mi baraja para apostar por la partida de la vida…o estas fortalezas, metáforas aparte, que tanto juego nos han dado. Este final deja espacio al comienzo de algo nuevo.

El camino del desarrollo personal y el autoconocimiento es uno de esos que nunca acaba y que merece la pena seguir recorriendo, una misión para continuar subiendo por la escalera de la felicidad. Y los proyectos apasionantes como este finalizan un día cualquiera como hoy, ya que los objetivos deben tener un principio y un final. De aquí, hemos sacado muchas acciones concretas y estupendos hábitos que poner en uso, ¡que el secreto de la grandeza de lo pequeño quede entre nosotros!

Esto no es un adiós es simplemente, como siempre en la vida, solamente un hasta luego.

Con cariño, Felicidad.

Raquel Rodríguez

Perseverancia para llegar lejos

Mayo florido y hermoso. Mucho trabajo floreciendo y muchas ganas de que esas flores se conviertan en frutos y me los pueda comer durante el verano junto a un granizado de limón. Felicidad: 70%

Querido diario de fortalezas, de ahora en adelante, “Forti”:

Practicar la persistencia ha sido un tema de fuerza de voluntad, como no es de extrañar.

Me levanté sin saber que reto ponerme, salí a comprar el pan, parece que el objetivo de ponerme a dieta no me apetecía este año, aunque desde que tengo uso de razón he querido adelgazar tres kilos y tener un cuerpo atlético. Entonces me crucé con una marea de mujeres, llevaban una camiseta rosa donde ponía “carrera de la mujer”, me quedé en la puerta de la panadería de pié viéndolas pasar, parecían heroínas anónimas, muchas sonreían y llevaban un brillo especial en su rostro (puede que fuese debido al sudor). Me resultaron tan inspiradoras que me dije: “Felicidad, a ver si haces más deporte”, y según pasaban los minutos y las mujeres esto se convirtió en: “el año próximo yo estaré entre ellas.”

Genial, había encontrado un reto o el reto me había encontrado a mí.

Pronto caí en que hacer más deporte, en general, es muy abstracto, entendí que necesitaba un plan si quería correr algunos kilómetros seguidos de aquí un año. Me ha costado mucho concretar pero lo he conseguido: “saldré a correr o andar deprisa (recordemos que me ahogo cuando corro para coger el autobús) de lunes a jueves, cuando vuelva de trabajar antes de tumbarme en el sofá, durante media hora”. Lo bueno de ponerse un objetivo concreto y medible es que, al menos, sabes si lo estás cumpliendo o no.

Y bien, el lunes salí por primera vez, en algún lugar leí una vez que si haces algo durante 21 días has creado un hábito, y los hábitos crean el carácter y el carácter el destino. Allá iba, disfrazada de corredora, con zapatillas y cascos de música, parecía una profesional. Había bastante gente igual, parece que cuando uno decide hacer algo, todo el mundo lo venía haciendo desde antes.

En fin, había llegado el momento, empecé a correr… en la esquina del parque me dio flato, me reí de mi misma, hice como que estiraba para recuperarme y volví a empezar corriendo mucho más despacio, me adelantó un chico andando deprisa, ¿era eso posible? Me daba igual, solamente era el primer día y yo iba a estar en esa carrera el año próximo. Me imaginé con mi camiseta rosa pasando por aquella panadería con ese brillo especial en  mi cara y seguí adelante.

El martes y el miércoles continué con mi estilo de correr “a cámara lenta” 15 minutos y caminar otros 15 rápido. El jueves llovió pero pensé, “no hay situación atmosférica que me detenga” y salí de nuevo. Y ahora me toca descansar.

Estoy muy entusiasmada esta semana con la persistencia y los resultados que puede tener en mi vida.

Puede que no fuera una casualidad cruzarme con aquella marea rosa, o incluso puede que no fuera cuestión de suerte leerme aquel artículo sobre fortalezas.

Ya sabes, el universo se configura a tu favor aunque a veces no lo parezca.

Raquel Rodríguez

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