Esto Solo Puede Mejorar

Desarrollo Personal con Raquel Rodríguez

Tag: cambio

Redecorando tu vida

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Hace relativamente poco que me he mudado de casa. Esto me ha hecho pensar que nuestro hogar es nuestro segundo cuerpo. A veces mudarse de un sitio es como cambiarse el peinado: un modo sutil de intentar dar un reflejo exterior a un cambio previamente acontecido en el interior. Un proceso de de-construcción seguido de un proceso de re-construcción.

Claro esta que las situaciones que lleven a dicha decisión pueden ser muy diversas, alegres o tristes, y las distancias o los cambios asociados, muy pequeños o grandes. Igualmente, es un modo de reajustarse y dar un paso adelante o atrás (para coger carrerilla).

Normalmente, cuesta trabajo sobrevivir al momento del portazo definitivo. Porque es la última vez que te quedas a solas en la habitación vacía de los recuerdos. Y entonces piensas dos cosas:

  •  La primera, que el piso parece mucho más grande ahora que cuando estaban todas tus cosas, que no comprendes como has podido general tal nivel de acumulación de pertenecías (seguida de un promesa silenciosa de tener solo lo necesario a partir de ahora y reconvertirte al minimalismo).
  • La segunda y más profunda, que el tiempo se te escapa entre los dedos y lo que fue presente ya es un pasado al que estas a punto de decir adiós.

Y ahí vas tu siguiendo un camión de mudanza, desprotegido, sin hogar, asustado pero aparentando normalidad y hablando de si acompaña o no el clima.

Luego no encuentras  la caja de los cubiertos y acabas comiendo pizza, si eres afortunado con alguien con quien siempre has podido contar a tu lado, si no, con la única persona con la que siempre puedes contar: contigo mismo. Y ahí estas creando, distraídamente, tu primer recuerdo en la casa nueva, como si nada… cuando un tercer pensamiento aparece en tu mente:

  •  El futuro en la casa a la que te mudabas ya esta siendo presente, por lo que ahora tienes un nuevo lugar para llenar de recuerdos al que decir hola.

A veces, mientras este tercer pensamiento llega y dándote margen para desempaquetar, queda un último refugio…la casa familiar. Aquel lugar donde están las fotos que demuestran que un día hiciste castillos de arena en la playa antes de hacerlos en tu cabeza.

Algunas mudanzas no tienen esta posibilidad de refugio por distintas circunstancias, es entonces cuando te puedes descubrir amaneciendo tapado con un abrigo y secándote tras salir de la ducha con tu pijama. Pero todo esto se supera. Se supera mientras las cosas se tiran, se rencuentran, se recolocan…cada pertenencia nos une con un lazo invisible a un recuerdo más o menos fugaz del significado dado inconscientemente.

Y pasan las semanas y un día, te sientes como en casa en el nuevo lugar aunque se te siga haciendo raro no tener llaves del antiguo. Y pasan los meses, hasta que deja de ser novedad que te mudaste.

Continúa la rutina, con lo viejo y nuevo, lo material y lo inmaterial, los lazos invisibles…etc. Viviendo como siempre, día tras días, estación tras estación, casa tras casa…..

En el eterno presente.

Raquel Rodríguez

 

 

 

 

En busca del juicio

.Comienzo de la Primavera. ¡Mi cumpleaños es este mes! Una decisión que tomar. Felicidad: 55%

¿Qué tal diario?

Un día como hoy nací hace ya varias primaveras, ¡21 de marzo! Soy como una flor de almendro definitivamente… llegue al mundo con los primeros rayos de esta estación. Pero prefiero no hablar de eso. Vamos a la fortaleza de esta semana.

No me gusta tomar decisiones aunque me gusta ser libre. Probablemente porque la libertad incluye renuncia. Renunciar a las opciones que no eliges. Es aceptar que todo no es posible para uno. Desde algo simple como comer todos los platos de un menú, hasta algo complejo como querer estar y no estar, a la vez, con una persona.

Yo, para tomar decisiones, lo he intentado casi todo. Pros, contras, a corto, medio y largo plazo, criterios ponderados, escuchar a mi cuerpo (haciendo el esfuerzo por ver que me dice mi cabeza, mi estómago y mi corazón por separado), imaginarme mi vida con cada una de las opciones (consecuencias y sentimientos incluidos), poner cada decisión en una silla y cambiar de asientos  a ver cómo me siento mejor…etc.

Incluso la desesperación me llevó a pedir a mi subconsciente, a mi cuerpo o al universo, una señal que significara “si” y una que significara “no”. Y en general, me he dado cuenta que cuando voy a tomar decisiones equivocadas se me contrae el estómago y cuando voy a tomar decisiones acertadas me late más rápido el corazón, se me expande, es cómo una corazonada.

La última manera que se me ha ocurrido es explorar la imagen mental que tengo en la cabeza de cada opción. Y en general he descubierto que cuando me veo en la imaginación desde mis ojos, con sonidos, sensaciones, cercanía de la imagen y colores brillantes y luminosos para mi cerebro es un “si” a esa opción. Y en cambio cuando veo la imagen de la opción muda, oscura, alejada y desde fuera de mí, es que mi cerebro “no” está muy convencido al respecto.

Como ves, pros y contras es la punta del iceberg, un juego de niños para almas atormentadas por la toma de decisiones, como la mía.

La decisión de esta semana: cortarme el pelo, un cambio de look primaveral, parece algo banal pero cambiarse el peinado para una mujer es como reflejar un cambio interior, una nueva etapa, una reafirmación de una misma, una mentalidad abierta, como el tema de esta semana, vamos, es una decisión a pensar. Todo empezó porque he visto el peinado en un catálogo y he sentido la corazonada imaginándome con él. Pros: cambiar a mejor. Contras: prefiero ir al dentista que al peluquero, tiene menos peligro. Señal de mi cuerpo: ambigua. Decisión final: quiero escuchar a mi juicio interno. ¡Manifiéstate!

Ya os contare en el próximo capítulo que aspecto tengo. Además, la semana que viene me toca: ¡redecorar mi vida y practicar la creatividad!, genial para comenzar la primavera.

To be continued…

Raquel Rodríguez

 

 

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