10 grados de temperatura. Problema único: cuadrar mi agenda. Felicidad, al 60%

Hola diario,

Aquí estamos de nuevo tú y yo.

Te veo y… ¡hay tanto cosas contarte y tan poco tiempo y espacio! Aprender se aprende toda la vida, aún sin intentarlo. Supongo que lo importante para ello es vivir 365 días al año en vez de 365 veces el mismo día.

He estado en una conferencia de una emprendedora. Alguien que, tras vivir el mismo día unos cuantos años, decidió cambiar su manera de vivir. El emprendimiento nunca me ha interesado  por el riesgo que entraña, y por eso mismo, decidí ir. Y lo cierto es que fue todo un aprendizaje.

Hablaba, mientras se la iluminaban los ojos, de lo importante que es compartir tu pasión o hobby en un modo “legal” de ganar dinero. Lo que había creado esta gran mujer es un consultorio de belleza donde asesoran sobre imagen personal a quienes van, lo explicaba como un lugar donde la gente va y aprende a mirarse al espejo. Describía este momento de encontrarse con  el espejo como algo muy especial. Había encontrado, después de varios años de desmotivación en su trabajo (quejarse y continuar por inercia y miedo al cambio), una manera de ganarse la vida donde encuentra un sentido en lo que hace con su tiempo.

Saqué algunas conclusiones para compartir: primero, cuando dedicas a algo que te entusiasma lo trasmites y puedes ser bueno en ello; segundo, emprender y enamorarse de ganar dinero haciendo lo que te gusta, aunque no se una salida convencional, es bueno, y tercero,  la única manera de volver correcto el pasado es volver correcto el futuro, es decir, que bien está lo que bien acaba.

Son bastantes aprendizajes para una conferencia gratuita…adoro las cosas gratuitas.

Además, después, llegué a casa y me puse delante del espejo, siguiendo un deseo de experimentar ese sentimiento descrito en la conferencia. Estaba ahí, yo y mi reflejo. ¿Qué vi? Pensamientos pasaban por mi mente como nubes por el cielo respecto a mi imagen, algunos de desaprobación “mira esa imperfección” pero otros reconfortantes: “qué bonita sonrisa tengo”, porque si….sonreí al espejo, que me devolvió la sonrisa a mí misma, y entonces, una idea-nube cruzo mi mente-cielo, como un susurro interior y me dijo: “te veo… me veo” y luego me alejé del espejo como si hubiera descubierto algo que siempre había sabido.

La próxima semana me toca el juicio, pensamiento crítico y mentalidad abierta, ahí es nada. El ejercicio es tener en cuenta pros y contras antes de tomar una decisión. Tomar decisiones es un tema que siempre me ha dado mucho que pensar…para mal. Pero esta vez, lo tengo claro, va a ser distinto, porque esto solo puede mejorar.

Quiero que esta primavera haga conmigo lo que hace con los almendros.

Ayudarme a florecer.

Raquel Rodríguez